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Buenos Aires, 30 mayo (NA) – El economista Matías Bolis Wilson afirmó que la recuperación económica de la Argentina dependerá no sólo del aporte de sectores estratégicos como Vaca Muerta, la minería o el agro, sino también de la capacidad de generar confianza para que los cerca de 300.000 millones de dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero vuelvan a canalizarse hacia la inversión productiva.

El economista, jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), consideró que la etapa de estabilización macroeconómica está encaminada, pero advirtió que el desafío ahora pasa por transformar ese ordenamiento en crecimiento sostenido, empleo y desarrollo de largo plazo.

Matías Bolis Wilson, afirmó que el país ya cumplió buena parte de la tarea de ordenar las principales variables económicas, aunque remarcó que todavía resta construir las condiciones necesarias para atraer capitales y sostener el desarrollo en el largo plazo.

El especialista destacó que la histórica escasez de dólares que condicionó durante décadas a la economía argentina podría comenzar a revertirse gracias al aporte de sectores estratégicos como Vaca Muerta, la minería y el complejo energético. Sin embargo, aclaró que ese proceso no será automático.

“Vaca Muerta nos va a dar un empujón muy fuerte y hay que aprovecharlo, pero también hay que generar condiciones suficientes para que esos dólares queden dentro de la economía y sigan circulando”, explicó por Splendid AM 990.



En ese sentido, recordó que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero una masa de ahorro cercana a los 300.000 millones de dólares, fenómeno que refleja la falta de confianza acumulada durante años de inestabilidad económica.

“Hay que generar crédito, y crédito viene de creer. No es solamente una cuestión del Gobierno, sino también de construir confianza como sociedad”, afirmó.

Para Bolis Wilson, la primera etapa de la gestión de Javier Milei estuvo orientada a recuperar la estabilidad perdida. “La economía de fines de 2023 estaba en una situación extremadamente delicada. Esa etapa de estabilización hoy está bastante encauzada”, señaló.

No obstante, sostuvo que el país enfrenta ahora un desafío diferente: romper el estancamiento que arrastra desde hace más de una década. “Si uno mira el EMAE, la economía argentina prácticamente se planchó desde 2011. Hay que perforar esa trampa de los países de ingresos medios y empezar a crecer de manera sostenida”, indicó.

El economista remarcó que las herramientas tradicionales de expansión basadas en el aumento del gasto y del consumo se agotaron hace tiempo y que la recuperación deberá venir por el lado de la oferta, es decir, de mayores inversiones y productividad.

“La reacción de la economía tiene que venir por la inversión. Eso demora más tiempo, pero es el camino que eligieron los argentinos”, sostuvo.



Respecto de la situación actual del comercio y el consumo, reconoció que varios sectores continúan atravesando una coyuntura compleja. Según los relevamientos de la CAC, transporte, recreación e indumentaria fueron algunas de las actividades más afectadas, aunque esta última comenzó a mostrar signos de recuperación durante los últimos meses.

“Naturalmente hay sectores que la pasan peor en un proceso de estabilización. Pero si la economía no crece, tampoco mejoran variables fundamentales como el empleo formal, la pobreza o las ganancias de las empresas”, explicó.

Bolis Wilson, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, también defendió la apertura económica y cuestionó las políticas de aislamiento comercial implementadas en distintos períodos de la historia reciente. A su juicio, el crecimiento sostenible requiere una inserción internacional más profunda y una economía capaz de competir en mercados globales.

“Argentina tiene que salir al mundo. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es una señal importante en esa dirección”, destacó.

Como ejemplo, mencionó el caso de Irlanda, país que logró transformarse en una de las economías más dinámicas de Europa mediante la atracción de inversiones extranjeras y reformas orientadas a mejorar la competitividad.

“Irlanda pasó de tener uno de los ingresos per cápita más bajos de Europa a uno de los más altos gracias a la inversión extranjera y a un esquema que generó confianza para producir”, recordó.

De cara a los próximos meses, el economista prevé una recuperación moderada de la actividad. Citando estimaciones del Banco Mundial y del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), consideró posible un crecimiento cercano al 3% para este año, aunque aclaró que no espera un fuerte rebote del consumo.

“Nunca creímos que este modelo iba a generar un boom de consumo. La recuperación tiene que venir por la inversión y por una mayor integración al mundo”, señaló.

Finalmente, insistió en que los recursos naturales representan una oportunidad extraordinaria, pero insuficiente por sí sola para garantizar el desarrollo. “Vaca Muerta, el litio, el cobre y otros minerales pueden darle un gran impulso a la Argentina. Pero una economía no puede vivir solamente de eso. El desafío es aprovechar esa oportunidad para hacer crecer al resto de los sectores y construir una estructura productiva más equilibrada y sostenible”, concluyó.



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