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San Isidro recibe esta noche desde las 21:00 horas a Lanús en el estadio “Antonio Manno” por el primer punto de la final de la Liga Argentina. La serie será al mejor de cinco juegos y pondrá en juego nada menos que el ascenso a la Liga Nacional, la máxima categoría del básquet argentino.

Llegó el día señalado. Llegó el momento que San Isidro fue construyendo durante toda la temporada y que vuelve a poner al básquet de San Francisco en el centro de la escena nacional. Esta noche, desde las 21:00 horas, el estadio “Antonio Manno” será escenario del primer capítulo de la gran final de la Liga Argentina entre San Isidro y Lanús.

La definición, pactada al mejor de cinco encuentros, tendrá un premio gigantesco: el ascenso a la Liga Nacional, la elite del básquet argentino. Los dos primeros partidos se disputarán en San Francisco gracias a la ventaja deportiva obtenida por el conjunto dirigido por Sebastián Porta.

Pero además del ascenso, para San Isidro la serie representa algo más profundo: una oportunidad de revancha. Después de haber quedado a un paso del sueño en la temporada pasada, cayendo en una dramática final ante Racing de Chivilcoy por 3-2, el elenco rojo vuelve a instalarse en la instancia decisiva con la ilusión intacta de completar aquello que hace un año quedó inconcluso.

Y si hay algo que alimenta la confianza del “Santo”, es su impresionante rendimiento como local. San Isidro perdió apenas un partido en toda la temporada jugando en casa, registrando un formidable 22-1 en el “Nido”, una fortaleza que se transformó en una de sus principales armas.

Su recorrido en los playoffs ratificó esa condición. En la postemporada dejó en el camino a Salta Basket por 3-1, luego protagonizó una exigente serie ante Deportivo Viedma ganando 3-2, y terminó mostrando toda su contundencia barriendo a La Unión de Colón por 3-0. En esos cruces, el conjunto de Porta disputó siete partidos como local y ganó absolutamente todos.

San Isidro llega a la final con un registro global de 32 victorias y 12 derrotas, números que explican la solidez y regularidad de un equipo que fue creciendo con el correr de la competencia.

Del otro lado estará un Lanús que arriba encendido y con argumentos de sobra. El “Granate”, dueño de una marca de 30 triunfos y 12 caídas en la temporada, mostró autoridad durante toda la fase decisiva: eliminó a Quilmes de Mar del Plata 3-0, luego superó a Villa San Martín de Resistencia 3-0, y selló su boleto a la final imponiéndose sobre Gimnasia de La Plata por 3-1.

En materia ofensiva, ambos equipos cuentan con nombres propios determinantes. En San Isidro, el principal referente anotador es Chris Hooper, líder goleador del equipo con un promedio de 11.9 puntos por partido. En Lanús, la referencia pasa por Michael Henry, una de las figuras más desequilibrantes de la categoría, con 16.1 unidades de promedio.

Comienza una final que promete intensidad, tensión, estadios colmados y emociones fuertes. San Isidro tiene la ventaja de localía, el respaldo de una temporada formidable en el “Antonio Manno” y el combustible emocional de una cuenta pendiente.

La Previa:

San Isidro: Maximiliano Lizarraga, Jerónimo Suñé, Nahuel Buchaillot, Simón Chémez, Manuel Lambrisca, Marcos Saglietti, Luciano Ortíz, Lautaro Mare, Christopher Hooper, Emilio Boyé, Jeremías Diotto y Julián Eydallín. DT: Sebastián Porta.

Lanús: Martín Ferreyra, Robert Whitfield, Jorge Díaz, Lucio Reinaudi, Francisco Varoni, Martín Franchino, Joaquín Noblega, Edgar Merchant, Alejo Sacchi, Roquez Johnson, Tiziano Prome, Michael Henry. DT: Juan Manuel Anglese.

Estadio: “Antonio Manno”

Hora: 21:00

Serie: 0-0