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El equipo de Sebastián Porta volvió a instalarse entre la elite de la Liga Argentina. En 20 temporadas y 777 partidos en la segunda categoría nacional, el “Santo” alcanzó por cuarta vez el Top 4 y afrontará semifinales con una ventaja inédita: la localía a favor hasta el final de la competencia.

Hay logros que pueden interpretarse como sorpresas. Lo de San Isidro, definitivamente, ya no entra en esa categoría. El conjunto de nuestra ciudad volvió a meterse entre los cuatro mejores equipos del país en la Liga Argentina de Básquet y ratifica algo que en los últimos años dejó de ser una excepción para transformarse en una costumbre: competir, sostenerse y pelear arriba.

La clasificación a semifinales, luego de superar en una durísima serie a Deportivo Viedma por 3 a 2, cerrándola en el quinto juego, marca la cuarta vez en la historia que el club alcanza esta instancia en la segunda categoría del básquet argentino.

Y quizás el dato más fuerte no sea solamente la clasificación, sino el contexto en el que se produce. Porque San Isidro llega otra vez al lote de privilegio después de una temporada de enorme consistencia: suma 29 victorias y 12 derrotas, con un 23-9 en Fase Regular, donde terminó segundo detrás de Amancay de La Rioja. Sin embargo, tras la eliminación del conjunto riojano, el equipo de Sebastián Porta pasó a ser el mejor posicionado de los cuatro semifinalistas, algo que le garantiza un hecho inédito: por primera vez en su historia tendrá ventaja de localía hasta el final de la competencia.

No es un detalle menor para una institución acostumbrada a competir fuerte, pero que muchas veces debió correr desde atrás.

Una historia de protagonismo

La presencia de San Isidro entre los mejores cuatro del país no es nueva, aunque sí cada vez más frecuente. La primera gran irrupción ocurrió en la temporada 2000/2001, cuando alcanzó las semifinales y quedó eliminado ante Gimnasia de La Plata (1-3).

Pasaron los años hasta volver a tocar la puerta grande. En la 2018/2019, el “Santo” dio otro salto de calidad y llegó a la final por el ascenso, cayendo frente a Platense. Antes le había ganado a Barrio Parque la final de la Conferencia Norte.

El tercer gran capítulo fue reciente y todavía permanece fresco en la memoria colectiva del club. En la 2024/2025, San Isidro fue campeón del Torneo Apertura y volvió a jugar una final por el ascenso, aunque terminó perdiendo en quinto partido frente a Racing de Chivilcoy.

Ahora, en la presente temporada, vuelve a decir presente en semifinales. Otra vez entre los 4 mejores. De las cuatro oportunidades, dos terminaron con San Isidro peleando directamente por subir a la Liga Nacional.

Del golpe a la continuidad

La derrota en Chivilcoy dejó marcas. Perder un quinto juego decisivo por el ascenso, después de haber estado tan cerca, podía representar un golpe difícil de absorber. Sin embargo, en San Isidro ocurrió lo contrario. Lejos de desarmarse, el club decidió profundizar el camino. El plantel mantuvo prácticamente toda su estructura, apostando por la continuidad de una base que había demostrado rendimiento y carácter. Apenas hubo dos incorporaciones (Hooper y Ortíz), mientras que el resto del grupo continuó unido bajo la conducción de Sebastián Porta. Ese dato quizás explique gran parte del presente.

Entre los históricos de la categoría

Con 20 temporadas disputadas y 777 partidos jugados en la segunda división del básquet argentino, San Isidro se consolidó además como el club cordobés con más presencias en la categoría y uno de los cinco equipos con más temporadas en toda la historia del ascenso nacional.

Ahora el desafío será aún mayor. En semifinales tendrá enfrente a La Unión de Colón, de Entre Ríos, que viene de eliminar a Santa Paula de Gálvez por 3-2. Pero más allá del rival, hay algo que parece quedar claro: San Isidro hace tiempo dejó de ser un equipo que aparece cada tanto en las instancias decisivas. Se acostumbró a estar ahí.