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En San Isidro el receso escolar se transformó en una oportunidad para seguir creciendo.

El club puso en marcha su Campus de Invierno, una semana de trabajo intensivo destinada a las categorías U13, U15 y U17, tanto masculinas como femeninas, con el objetivo de profundizar la formación técnica de cerca de 100 jugadores y jugadoras.

Bajo la coordinación de Julián Badosa y con la participación de todos los entrenadores de las divisiones formativas, el Campus propone una metodología de entrenamiento especializada, donde cada jornada está pensada para potenciar el desarrollo individual de los deportistas.

Las actividades comienzan a las 10 de la mañana y se extienden hasta las 13, con tres horas de trabajo continuo distribuidas en diferentes estaciones. En simultáneo, los jugadores y jugadoras rotan por dos espacios dedicados exclusivamente a fundamentos individuales, utilizando las dos canchas del club, mientras otro grupo desarrolla tareas específicas de preparación física en el gimnasio.

Por la tarde, la actividad continúa con una hora dedicada exclusivamente al lanzamiento, entre las 17 y las 18, completando una jornada que prioriza la calidad del entrenamiento y la repetición de los gestos técnicos.

Uno de los aspectos que distingue al proyecto formativo de San Isidro vuelve a reflejarse en este Campus: los trabajos de fundamentos individuales se realizan de manera conjunta entre las ramas masculina y femenina. Se trata de una metodología que el club sostiene durante toda la temporada y que, en este tipo de propuestas intensivas, adquiere aún mayor protagonismo.

Lejos de convertirse en una pausa dentro del calendario, las vacaciones de invierno representan para el club una instancia más de formación. El Campus permite incrementar el volumen de entrenamientos, corregir aspectos técnicos específicos y dedicar un tiempo exclusivo al perfeccionamiento individual.