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Buenos Aires, 9 agosto (NA) -- Cazas F-16 del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) interceptaron este domingo varias aeronaves que ingresaron sin autorización al espacio aéreo restringido de Bedminster, Nueva Jersey, donde se encuentra el club de golf del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La incursión, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, se produjo mientras estaban vigentes restricciones temporales de vuelo establecidas por la Administración Federal de Aviación (FAA) debido a la presencia prevista del mandatario en la zona y a la celebración, durante el fin de semana, del torneo LIV Golf Nueva York en instalaciones cercanas.



Antes del inicio del fin de semana, el NORAD había advertido que reforzaría la vigilancia sobre el área de Bedminster y que podría emplear tanto aeronaves de combate como sistemas terrestres de defensa para detectar y responder ante posibles incursiones.

Las autoridades militares señalaron que los medios aéreos y terrestres operan de manera coordinada bajo la autoridad del NORAD como parte del dispositivo de protección del espacio aéreo establecido en torno a los desplazamientos presidenciales y otros acontecimientos de alta relevancia.

Tras el episodio, el NORAD reiteró su advertencia a los pilotos de aviación general para que consulten los avisos aeronáuticos oficiales antes de cada vuelo y conozcan las restricciones temporales vigentes.

Cuando una aeronave militar intercepta un avión civil, existen protocolos específicos para establecer su identidad y conducirlo fuera del espacio aéreo restringido.



Entre las instrucciones previstas figura la utilización de las frecuencias internacionales de emergencia 121.5 o 243.0 para recibir indicaciones de los interceptores y modificar el rumbo de acuerdo con las órdenes transmitidas.

El episodio de Nueva Jersey se produjo pocos días después de otro incidente que puso bajo la lupa la seguridad aérea durante los desplazamientos de Trump.

El helicóptero presidencial Marine One, en el que viajaba el mandatario, voló a menos de una milla de un avión comercial en las proximidades del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington.

La FAA confirmó entonces que se había producido una reducción temporal de la separación entre ambas aeronaves y abrió una revisión de las circunstancias del episodio y de la coordinación del tráfico aéreo en una zona de elevada complejidad, donde confluyen vuelos comerciales, aeronaves militares y movimientos vinculados al transporte presidencial.

La seguridad aérea en torno al aeropuerto Reagan ya había quedado bajo especial escrutinio después del accidente ocurrido el 29 de enero de 2025, cuando un helicóptero Black Hawk del Ejército estadounidense chocó con un avión de pasajeros de American Airlines cerca de Washington. Las 67 personas que viajaban en ambas aeronaves murieron.

El NORAD no precisó inicialmente las circunstancias particulares de las aeronaves interceptadas este domingo ni indicó si se trató de incursiones deliberadas o de pilotos que ingresaron accidentalmente en el espacio aéreo restringido.

Agencia NA