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San Nicolás: PAMI reasignó cápitas a una clínica en conflicto y la UOM perdió más de 1.600
Buenos Aires, 15 agosto (NA) - PAMI modificó la distribución de afiliados entre tres prestadores de San Nicolás y, según informó el Sanatorio de la UOM, reasignó a la Clínica San Nicolás la ma...
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Buenos Aires, 15 agosto (NA) - PAMI modificó la distribución de afiliados entre tres prestadores de San Nicolás y, según informó el Sanatorio de la UOM, reasignó a la Clínica San Nicolás la mayoría de las más de 1.600 cápitas que le retiraron, en momentos en que el establecimiento receptor atraviesa un conflicto laboral y operativo.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el movimiento alcanzó a la Clínica San Nicolás, el Hospital San Felipe y el Sanatorio de la UOM. La delegación local del organismo confirmó que la decisión fue tomada por la conducción regional de PAMI y no por la agencia nicoleña.
La Fundación Nuestra Señora del Rosario, responsable del Sanatorio de la UOM, informó que perdió más de 1.600 cápitas y que la mayor parte fue asignada a la otra clínica privada. No se comunicó un desglose oficial con la cantidad exacta transferida a cada uno de los tres establecimientos.
La cápita es el mecanismo por el cual PAMI abona a un prestador una suma fija mensual por cada afiliado asignado. La reasignación no implica el traslado físico de pacientes internados, pero sí modifica el establecimiento de referencia para consultas, guardias, internaciones y otras prestaciones comprendidas en el convenio.
La medida se conoció mientras trabajadores de la Clínica San Nicolás, actualmente denominada también Clínica Plaza, mantienen un reclamo por haberes adeudados y una retención de tareas. El conflicto comprende a 42 empleados, entre médicos, enfermeros, supervisores y personal de limpieza.
Los trabajadores habían informado el 6 de agosto que la empresa les debía los salarios de junio y julio y la primera mitad del sueldo anual complementario. En ese momento señalaron que solo se sostenía la atención de personas internadas y de la Unidad de Terapia Intensiva, mientras permanecían interrumpidas la guardia, el servicio de rayos y las cirugías programadas.
Al 14 de agosto, el personal continuaba con el reclamo y advertía también sobre la falta de insumos y las dificultades para normalizar distintas prestaciones. Esas manifestaciones corresponden a los trabajadores y no reemplazan una auditoría sanitaria sobre la capacidad instalada o el estado de cada servicio.
La Fundación expresó preocupación por los afiliados que tenían como prestador al Sanatorio de la UOM y pasaron a depender de otro centro asistencial. PAMI confirmó la modificación administrativa, aunque no difundió una evaluación pública sobre la capacidad de recepción de la clínica ni un cronograma especial para garantizar la continuidad de la atención durante el conflicto.
La reasignación de cápitas y la disputa salarial son hechos distintos. La primera depende del organismo nacional y determina la relación prestacional y financiera con los establecimientos; la segunda involucra a la empresa que administra la clínica y a sus empleados. La coincidencia temporal incide sobre los afiliados porque el prestador receptor registra limitaciones denunciadas por su personal.
Hasta el momento no se informó que PAMI haya suspendido el convenio con la Clínica San Nicolás ni que haya revertido la distribución anunciada. Tampoco se difundieron sanciones contra el establecimiento. Cualquier incumplimiento contractual o sanitario deberá ser constatado por las autoridades competentes mediante los procedimientos correspondientes.
Los afiliados que registren inconvenientes deberán canalizar sus reclamos por las vías de atención del instituto, que conserva la responsabilidad de controlar a los prestadores y disponer alternativas cuando una práctica incluida en la cobertura no puede concretarse en el establecimiento asignado.
Al día de hoy, más de 1.600 cápitas habían salido del Sanatorio de la UOM, la mayoría había sido reasignada a la Clínica San Nicolás y continuaban pendientes un detalle oficial completo del movimiento, la normalización de los servicios y una definición del conflicto salarial que afecta a 42 trabajadores.
Agencia NA
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el movimiento alcanzó a la Clínica San Nicolás, el Hospital San Felipe y el Sanatorio de la UOM. La delegación local del organismo confirmó que la decisión fue tomada por la conducción regional de PAMI y no por la agencia nicoleña.
La Fundación Nuestra Señora del Rosario, responsable del Sanatorio de la UOM, informó que perdió más de 1.600 cápitas y que la mayor parte fue asignada a la otra clínica privada. No se comunicó un desglose oficial con la cantidad exacta transferida a cada uno de los tres establecimientos.
La cápita es el mecanismo por el cual PAMI abona a un prestador una suma fija mensual por cada afiliado asignado. La reasignación no implica el traslado físico de pacientes internados, pero sí modifica el establecimiento de referencia para consultas, guardias, internaciones y otras prestaciones comprendidas en el convenio.
La medida se conoció mientras trabajadores de la Clínica San Nicolás, actualmente denominada también Clínica Plaza, mantienen un reclamo por haberes adeudados y una retención de tareas. El conflicto comprende a 42 empleados, entre médicos, enfermeros, supervisores y personal de limpieza.
Los trabajadores habían informado el 6 de agosto que la empresa les debía los salarios de junio y julio y la primera mitad del sueldo anual complementario. En ese momento señalaron que solo se sostenía la atención de personas internadas y de la Unidad de Terapia Intensiva, mientras permanecían interrumpidas la guardia, el servicio de rayos y las cirugías programadas.
Al 14 de agosto, el personal continuaba con el reclamo y advertía también sobre la falta de insumos y las dificultades para normalizar distintas prestaciones. Esas manifestaciones corresponden a los trabajadores y no reemplazan una auditoría sanitaria sobre la capacidad instalada o el estado de cada servicio.
La Fundación expresó preocupación por los afiliados que tenían como prestador al Sanatorio de la UOM y pasaron a depender de otro centro asistencial. PAMI confirmó la modificación administrativa, aunque no difundió una evaluación pública sobre la capacidad de recepción de la clínica ni un cronograma especial para garantizar la continuidad de la atención durante el conflicto.
La reasignación de cápitas y la disputa salarial son hechos distintos. La primera depende del organismo nacional y determina la relación prestacional y financiera con los establecimientos; la segunda involucra a la empresa que administra la clínica y a sus empleados. La coincidencia temporal incide sobre los afiliados porque el prestador receptor registra limitaciones denunciadas por su personal.
Hasta el momento no se informó que PAMI haya suspendido el convenio con la Clínica San Nicolás ni que haya revertido la distribución anunciada. Tampoco se difundieron sanciones contra el establecimiento. Cualquier incumplimiento contractual o sanitario deberá ser constatado por las autoridades competentes mediante los procedimientos correspondientes.
Los afiliados que registren inconvenientes deberán canalizar sus reclamos por las vías de atención del instituto, que conserva la responsabilidad de controlar a los prestadores y disponer alternativas cuando una práctica incluida en la cobertura no puede concretarse en el establecimiento asignado.
Al día de hoy, más de 1.600 cápitas habían salido del Sanatorio de la UOM, la mayoría había sido reasignada a la Clínica San Nicolás y continuaban pendientes un detalle oficial completo del movimiento, la normalización de los servicios y una definición del conflicto salarial que afecta a 42 trabajadores.
Agencia NA
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