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Buenos Aires, 19 septiembre (NA) – La desocupación llegó al 8,8 por ciento en Río Gallegos durante el segundo trimestre de 2026, una cifra que ubicó a la capital de Santa Cruz por encima del promedio nacional y como el segundo aglomerado urbano con mayor desempleo de toda la Patagonia.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la medición difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) representó a más de 6.000 personas sin trabajo en el aglomerado santacruceño. El registro sólo fue superado en la región por Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, que marcó un 9,2 por ciento.

El dato local se conoció dentro de un informe que calculó en 7,9 por ciento la desocupación para los 31 aglomerados relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. Esa tasa equivalió a 1,164 millones de personas desocupadas y se convirtió en el nivel nacional más alto para un segundo trimestre desde 2021.

Río Gallegos quedó 0,9 puntos porcentuales por encima de la media del país y 2,5 puntos por encima del promedio patagónico, situado en 6,3 por ciento. La comparación regional mostró un cuadro heterogéneo: Ushuaia-Río Grande alcanzó el 8,1 por ciento; Rawson-Trelew, el 7,7; Neuquén-Plottier, el 3,2; y Viedma-Carmen de Patagones, el 0,7 por ciento.

La pérdida de empleo coincidió con un diagnóstico adverso del sector gastronómico y hotelero de la capital provincial. Ricardo López, expresidente de la asociación que reúne a esos establecimientos en la ciudad, señaló que el consumo se ubicó por debajo de los niveles observados durante la pandemia y la crisis de 2001. También describió cierres continuos, endeudamiento y reducción de puestos laborales.

El empresario vinculó esa contracción con la desaparición del turismo corporativo, la menor circulación asociada a derivaciones médicas y las demoras en pagos de obras sociales. Sus declaraciones no forman parte de la medición del INDEC, pero aportaron un indicador sectorial contemporáneo sobre el deterioro de la actividad comercial en Río Gallegos.

El informe laboral añadió otras señales de fragilidad en el mercado de trabajo argentino. La informalidad alcanzó al 45 por ciento de las personas ocupadas, un punto más que un año antes, mientras que el 37,9 por ciento de los asalariados no tuvo descuento jubilatorio.

La presión sobre el mercado laboral —que incorpora desocupados, subocupados y ocupados demandantes— llegó al 30,8 por ciento.

La duración de la búsqueda de empleo también se agravó: el 30,9 por ciento de quienes estaban desocupados llevaba más de un año en esa condición. Esa persistencia amplifica el impacto social de la tasa, porque ya no refleja únicamente transiciones breves entre empleos sino dificultades prolongadas para reinsertarse.

Agencia NA