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Buenos Aires, 13 octubre (NA) - El escritor canadiense de origen haitiano Thélyson Orélien, cuya novela C’était ça ou mourir se convirtió en uno de los éxitos literarios de la temporada en Francia, negó haber utilizado inteligencia artificial (IA) para escribirla, aunque reconoció que años atrás plagió textos de otros autores y pidió disculpas públicas.

La polémica comenzó semanas atrás, cuando una cuenta anónima de la red social X denunció que la obra había sido elaborada casi por completo mediante herramientas de IA. Las sospechas se sumaron a otras acusaciones relacionadas con la apropiación de escritos publicados hace más de una década en Canadá.



En un comunicado enviado a la agencia AFP, Orélien, de 38 años, aseguró que recurrió a la inteligencia artificial únicamente para tareas de investigación y sostuvo que la totalidad del texto fue producto de su trabajo personal.

El novelista afirmó que comenzó a escribir el libro en 2017, cuando ya residía en Quebec, y que completó una primera versión dos años después. Sin embargo, no presentó documentos ni borradores que permitieran verificar esa cronología, pese a que anteriormente había prometido hacerlo.

La novela cuenta la historia de Jonas Dorléon, un profesor que abandona Haití para escapar de la violencia de las bandas criminales y emprende un peligroso recorrido por doce países hasta llegar a Canadá. El relato recupera experiencias vinculadas con la migración y el desarraigo.

En cuanto a las denuncias de plagio, Orélien reconoció que durante sus primeros años en Canadá reprodujo escritos de autores consagrados sin atribuirles su procedencia. Admitió que aquella conducta fue injustificable y expresó su arrepentimiento.

El escándalo tuvo consecuencias inmediatas para su carrera. La Academia Goncourt excluyó al escritor de la lista de candidatos al prestigioso premio literario francés de 2026, una decisión que amplificó la repercusión del caso.

La controversia reabrió en el ambiente editorial francés el debate sobre la autenticidad de las obras literarias, los límites del uso de inteligencia artificial y la responsabilidad de los escritores frente a sus lectores.

Agencia NA