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Milei, entre vidriera, libreto y Pato
Buenos Aires, 18 octubre (NA) — “Somos un equipo”. Un integrante del círculo mileísta todavía celebra el desenlace de la sesión del jueves 15 en Diputados. La oposición reunió 121 legislad...
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Buenos Aires, 18 octubre (NA) — “Somos un equipo”. Un integrante del círculo mileísta todavía celebra el desenlace de la sesión del jueves 15 en Diputados. La oposición reunió 121 legisladores y quedó a ocho del quórum necesario para abrir el debate contra el DNU 70/2023. En la Casa Rosada alcanzó para brindar. Fue una victoria pero la ofensiva sobrevivió. Este será el ritmo que manejará el kirchnerismo.
“Hubiera sido una catástrofe”, insiste la fuente. Los efectos jurídicos de un rechazo habrían exigido examinar cada capítulo; el daño político habría sido bastante más fácil de calcular: se trata del decreto fundacional de Milei. En su inventario de preocupaciones inmediatas aparecen los alquileres, la Ley de Góndolas, el comercio exterior y otras desregulaciones vigentes.
El oficialismo consiguió protegerlo mediante llamados, acuerdos y la colaboración de aliados que recuperan protagonismo cada vez que hay que contar presentes. Jefe de Gabinete, Diego Santilli, estuvo con línea abierta con los gobernadores; un paso más atrás hicieron lo propio los primos Menem.
El Presidente viene de una semana más amable en Estados Unidos, donde recibió distinciones. Semanas atrás, Milei y su equipo habían desplegado una intensa agenda de relaciones en París, con el embajador Ian Sielecki como una pieza central. Ahora, el miércoles 21 tiene prevista una exposición en el Real Casino de Madrid, en el Fórum Europa organizado por Nueva Economía Fórum. Ante esos auditorios conserva el atractivo de una estrella ideológica: puede narrar la transformación argentina con la seguridad de quien ya conoce el final. En Buenos Aires buscan corregir el libreto.
Ese mismo miércoles, al mediodía, la Cámara de Diputados está convocada a una sesión que incluye propiedad privada, discapacidad y endeudamiento familiar. La pidió el oficialismo, que deberá administrar una discusión en la que la oposición también buscará hacer valer sus proyectos. Mientras Milei exhibe su programa en España, el Congreso se dispone a discutir algunos de sus límites domésticos. Otra vez los negociadores deberán auscultar necesidades y administrar.
El proyecto de propiedad privada ofrece una muestra concreta. El dictamen firmado el 14 de octubre propone restituir la Ley de Tierras 26.737 y dejar sin efecto el artículo 154 del DNU 70, que la había derogado. Todavía falta la aprobación legislativa. El decreto que el oficialismo acaba de salvar como bandera sigue expuesto a revisiones por partes. La discusión no terminó con la sesión frustrada.
En discapacidad compiten la prórroga de la emergencia hasta fines de 2027 y un régimen permanente impulsado por el oficialismo. El endeudamiento familiar llega con tres dictámenes.
CLIMA SOCIAL
La imagen de Lucas, un manifestante que sostuvo con las dos manos una bandera argentina frente a un carro hidrante ganó espacio en las redes sociales. La honesta ministra Alejandra Monteoliva tendrá unas semanas más de tensión en la calle. En el territorio digital se libra otra disputa, con una matriz que atraviesa las preferencias partidarias con el juego de las consultoras y cuevas digitales para llamar a indignar o fanatizar. El algoritmo se encarga del resto.
En este clima, el Gobierno trabaja con el objetivo de la reelección de Javier Milei y la hipótesis de que sus adversarios “terminarán todos amontonados” para enfrentarlo en octubre de 2027. Al mismo tiempo, entre bambalinas se agita el deseo de que Cristina Kirchner pueda ser candidata, una posibilidad condicionada a que logre revertir o suspender su inhabilitación. Ya no solo lo piden su hijo y sus amigos: también hay quienes imaginan ventajas en volver a confrontar con ella.
La apuesta contiene dos escenarios. Una candidatura de Cristina podría ordenar a una parte del peronismo y desplazar las aspiraciones de varios, entre ellos, Sergio Massa, Axel Kicillof, Gerardo Zamora, Natalia de la Sota, Sergio Uñac o Guillermo Michel.
Las preguntas sobre las candidaturas también atraviesan al propio oficialismo. Patricia Bullrich pasó a integrar el círculo de nombres que el Gobierno observa con atención. Allí sostienen que pretende competir en una PASO contra Milei, aunque ella todavía no lo anunció públicamente. Entre sus allegados también existe otra expectativa: que sea el círculo rojo el que termine reclamando su candidatura. Por ahora, son versiones y expectativas de la interna, no una postulación formalizada.
Un trasnochado con acceso a oficinas públicas dice que no debería repetirse lo que pasó con Mauricio Macri, cuando algunos pedían activar el plan V de María Eugenia Vidal y el líder del PRO lo rechazó. Acá sería el plan B de Bullrich. Para animar las diferencias, alguien agrega: “¿Viste? Parece que bajó en las encuestas la senadora”.
Los relevamientos ofrecen señales distintas. AtlasIntel registra una baja de su imagen positiva de 38% a 37% entre las mediciones rotuladas agosto y septiembre, mientras D’Alessio–IROL/Berensztein muestra una mejora de 43% a 45% entre esos meses.
La frase también forma parte del juego de posicionamiento interno. Juego de posicionamiento, como repetía Roberto Lavagna, otro que avisó que no será candidato. Mientras se tantean nombres para una tercera vía, la disputa vuelve a organizarse a favor o en contra de Milei.
Esos debates encuentran un correlato en las preocupaciones que registran las encuestas. AtlasIntel mide una aprobación del desempeño presidencial de 38,5% y una desaprobación de 57,2%. D’Alessio–IROL/Berensztein recoge 39% de evaluación positiva de la gestión y 60% negativa. Analogías, con una escala de calificación del Gobierno, registra 31,5% de respuestas positivas y 59,5% negativas. Son preguntas y relevamientos distintos, pero coinciden en mostrar un rechazo mayoritario. Esa coincidencia no los convierte en una única medición ni permite fabricar con ellos un promedio electoral.
Hay, sin embargo, un matiz que el Gobierno recibe con alivio. Analogías informa una mejora marginal de la imagen de Milei, hasta 38,9%, después de nueve meses de deterioro. Atlas también registra un avance de su imagen personal, de 35% a 38%, un indicador diferente de la aprobación del desempeño presidencial. D’Alessio muestra una mejora de 34% a 35% en su imagen positiva, aun cuando la evaluación de la gestión retrocede de 40% a 39%.
Las señales exigen una lectura cuidadosa: la imagen del Presidente y la valoración de su gobierno pueden moverse de manera distinta. Son variaciones que habrá que seguir antes de proclamar un cambio de tendencia. Para la Casa Rosada, la posibilidad de que el desgaste personal encuentre un freno ya ofrece un motivo para respirar.
Ese alivio político todavía debe traducirse en ingresos. En Analogías, 61,5% prioriza salarios y empleo, frente a 30,2% que elige la estabilidad de precios. La relación es de dos a uno. No significa que la inflación haya dejado de importar: indica que contenerla no resuelve, por sí solo, la falta de dinero. El Gobierno necesita que el orden macroeconómico tenga una traducción reconocible cuando se pagan las cuentas.
La actividad tampoco ofrece un guión cómodo. El FMI recortó de 3,5% a 2,1% su previsión de crecimiento argentino para 2026 y elevó su estimación de inflación. El miércoles se conocerá el EMAE de agosto, después de la caída mensual desestacionalizada de 2,9% registrada en julio. El dato permitirá evaluar si la economía empieza a recomponerse, sin confundir una variación mensual con el resultado acumulado del año.
El malestar, de todos modos, no tiene dueño electoral. Analogías ubica a un Peronismo Unido con 31,6% y a Milei con 30,9% en su escenario para 2027, con 21,4% que responde “no sabe”. La diferencia entre los dos primeros es insuficiente para proclamar un liderazgo estadístico. En otra pregunta, ante una eventual segunda vuelta, una alternativa de cambio obtiene 55% frente a 32,1% de continuidad de Milei. No es un balotaje entre candidatos identificados: desear otro gobierno no equivale a haber elegido quién debería encabezar.
También conviene mirar las identificaciones políticas. En el mismo relevamiento, 36,9% se define opositor y 22,9% oficialista; 40,2% responde “no sabe”. La polarización organiza buena parte de la oferta política, pero no agota las identificaciones de quienes deberán votar.
LEALTADES CON DOMICILIO PROPIO
La oposición tampoco ofrece una fotografía de “familia”. El Día de la Lealtad mostró la diáspora del peronismo: los cristinistas frente a San José 1111; Axel Kicillof en La Matanza con Verónica Magario y Fernando Espinoza; Máximo Kirchner en Chaco, junto a Jorge Capitanich. La CGT había hecho su conmemoración el viernes 16, en el salón Felipe Vallese. La unidad fue la consigna; el domicilio, una decisión de cada tribu.
Cristina Kirchner salió al balcón para saludar a la militancia, en una escena que pretendía resucitar a la liturgia peronista. Mientras sus seguidores piden por su libertad sin preguntar por el patrimonio, otros sectores construían sus propias escenas.
Kicillof celebró la lealtad con la mirada puesta más allá del conurbano. Se ofreció a recorrer el país y asumir las responsabilidades que vienen: una proyección presidencial que todavía evita la formalidad del lanzamiento. El Movimiento Derecho al Futuro le proporciona una estructura propia para esa expansión.
La construcción del MDF, en cualquier caso, le permite buscar mayor autonomía frente a La Cámpora y el Frente Renovador sin que eso pruebe una ruptura electoral decidida. Kicillof estuvo con sus colaboradores en el encuentro de Logística organizado por el Consejo Federal de Inversiones y habló de inversión pública y privada. Pidió “articulación”.
Máximo eligió Resistencia y el abrazo con Capitanich. Cuestionó los discursos vacíos y advirtió que juntar dirigentes no alcanza para construir unidad. Massa se movió por otro carril: el viernes por la tarde visitó a Cristina y al día siguiente difundió su llamado a la unidad. La palabra circula con facilidad; el acuerdo para darle contenido sigue pendiente.
La dirigencia vernácula también mira los procesos electorales de Brasil, Estados Unidos e Israel. La distancia entre el desgaste de un gobierno y las posibilidades de su oposición aparece con claridad en Brasil. Datafolha registra 35% de evaluación óptima o buena de la gestión de Lula y 41% mala o pésima. PoderData/Aya muestra al presidente y a Flávio Bolsonaro empatados con 47% de las intenciones de voto totales para la segunda vuelta. El rechazo a una gestión y la elección de su reemplazo siguen siendo preguntas diferentes.
DEL PRESUPUESTO AL VERANO
Para Milei, otra negociación decisiva será el Presupuesto 2027. Caputo proyecta un crecimiento de 4% y una inflación de 18%. El oficialismo apunta a obtener dictamen el 28 de octubre y llevarlo al recinto el 18 de noviembre: una hoja de ruta sujeta a acuerdos. Los gobernadores podrán ponerles cifras a sus reclamos por recursos, obras y previsibilidad. La disciplina fiscal seguirá llegando a la mesa acompañada por una calculadora política.
En medio de esa negociación, la visita del Papa a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, agrega otra escena internacional, esta vez en casa. Después vendrán Navidad y las vacaciones. El consumo de fin de año y las posibilidades de descanso serán experiencias concretas sobre las que cada familia hará su balance antes de que la campaña absorba buena parte de la discusión pública.
El verano también pondrá a prueba la capacidad de prevención y respuesta del Estado. Los riesgos asociados con El Niño exigen que Nación, provincias y municipios coordinen el trabajo antes de que una contingencia convierta la previsión en urgencia. Sus efectos no serán iguales en todo el país y un pronóstico estacional no determina por sí solo dónde habrá una emergencia. La prevención también tiene presupuesto, aunque rara vez consiga los aplausos de una inauguración.
Milei viajará esta semana a España con otra vidriera internacional por delante. En la Argentina, el libreto seguirá sometido a las negociaciones del Congreso, las cuentas de los hogares y las ambiciones de quienes ya miran 2027. El jueves pasado alcanzó con las ausencias ajenas. Ahora el oficialismo necesita sumar apoyos propios.
“Hubiera sido una catástrofe”, insiste la fuente. Los efectos jurídicos de un rechazo habrían exigido examinar cada capítulo; el daño político habría sido bastante más fácil de calcular: se trata del decreto fundacional de Milei. En su inventario de preocupaciones inmediatas aparecen los alquileres, la Ley de Góndolas, el comercio exterior y otras desregulaciones vigentes.
El oficialismo consiguió protegerlo mediante llamados, acuerdos y la colaboración de aliados que recuperan protagonismo cada vez que hay que contar presentes. Jefe de Gabinete, Diego Santilli, estuvo con línea abierta con los gobernadores; un paso más atrás hicieron lo propio los primos Menem.
El Presidente viene de una semana más amable en Estados Unidos, donde recibió distinciones. Semanas atrás, Milei y su equipo habían desplegado una intensa agenda de relaciones en París, con el embajador Ian Sielecki como una pieza central. Ahora, el miércoles 21 tiene prevista una exposición en el Real Casino de Madrid, en el Fórum Europa organizado por Nueva Economía Fórum. Ante esos auditorios conserva el atractivo de una estrella ideológica: puede narrar la transformación argentina con la seguridad de quien ya conoce el final. En Buenos Aires buscan corregir el libreto.
Ese mismo miércoles, al mediodía, la Cámara de Diputados está convocada a una sesión que incluye propiedad privada, discapacidad y endeudamiento familiar. La pidió el oficialismo, que deberá administrar una discusión en la que la oposición también buscará hacer valer sus proyectos. Mientras Milei exhibe su programa en España, el Congreso se dispone a discutir algunos de sus límites domésticos. Otra vez los negociadores deberán auscultar necesidades y administrar.
El proyecto de propiedad privada ofrece una muestra concreta. El dictamen firmado el 14 de octubre propone restituir la Ley de Tierras 26.737 y dejar sin efecto el artículo 154 del DNU 70, que la había derogado. Todavía falta la aprobación legislativa. El decreto que el oficialismo acaba de salvar como bandera sigue expuesto a revisiones por partes. La discusión no terminó con la sesión frustrada.
En discapacidad compiten la prórroga de la emergencia hasta fines de 2027 y un régimen permanente impulsado por el oficialismo. El endeudamiento familiar llega con tres dictámenes.
CLIMA SOCIAL
La imagen de Lucas, un manifestante que sostuvo con las dos manos una bandera argentina frente a un carro hidrante ganó espacio en las redes sociales. La honesta ministra Alejandra Monteoliva tendrá unas semanas más de tensión en la calle. En el territorio digital se libra otra disputa, con una matriz que atraviesa las preferencias partidarias con el juego de las consultoras y cuevas digitales para llamar a indignar o fanatizar. El algoritmo se encarga del resto.
En este clima, el Gobierno trabaja con el objetivo de la reelección de Javier Milei y la hipótesis de que sus adversarios “terminarán todos amontonados” para enfrentarlo en octubre de 2027. Al mismo tiempo, entre bambalinas se agita el deseo de que Cristina Kirchner pueda ser candidata, una posibilidad condicionada a que logre revertir o suspender su inhabilitación. Ya no solo lo piden su hijo y sus amigos: también hay quienes imaginan ventajas en volver a confrontar con ella.
La apuesta contiene dos escenarios. Una candidatura de Cristina podría ordenar a una parte del peronismo y desplazar las aspiraciones de varios, entre ellos, Sergio Massa, Axel Kicillof, Gerardo Zamora, Natalia de la Sota, Sergio Uñac o Guillermo Michel.
Las preguntas sobre las candidaturas también atraviesan al propio oficialismo. Patricia Bullrich pasó a integrar el círculo de nombres que el Gobierno observa con atención. Allí sostienen que pretende competir en una PASO contra Milei, aunque ella todavía no lo anunció públicamente. Entre sus allegados también existe otra expectativa: que sea el círculo rojo el que termine reclamando su candidatura. Por ahora, son versiones y expectativas de la interna, no una postulación formalizada.
Un trasnochado con acceso a oficinas públicas dice que no debería repetirse lo que pasó con Mauricio Macri, cuando algunos pedían activar el plan V de María Eugenia Vidal y el líder del PRO lo rechazó. Acá sería el plan B de Bullrich. Para animar las diferencias, alguien agrega: “¿Viste? Parece que bajó en las encuestas la senadora”.
Los relevamientos ofrecen señales distintas. AtlasIntel registra una baja de su imagen positiva de 38% a 37% entre las mediciones rotuladas agosto y septiembre, mientras D’Alessio–IROL/Berensztein muestra una mejora de 43% a 45% entre esos meses.
La frase también forma parte del juego de posicionamiento interno. Juego de posicionamiento, como repetía Roberto Lavagna, otro que avisó que no será candidato. Mientras se tantean nombres para una tercera vía, la disputa vuelve a organizarse a favor o en contra de Milei.
Esos debates encuentran un correlato en las preocupaciones que registran las encuestas. AtlasIntel mide una aprobación del desempeño presidencial de 38,5% y una desaprobación de 57,2%. D’Alessio–IROL/Berensztein recoge 39% de evaluación positiva de la gestión y 60% negativa. Analogías, con una escala de calificación del Gobierno, registra 31,5% de respuestas positivas y 59,5% negativas. Son preguntas y relevamientos distintos, pero coinciden en mostrar un rechazo mayoritario. Esa coincidencia no los convierte en una única medición ni permite fabricar con ellos un promedio electoral.
Hay, sin embargo, un matiz que el Gobierno recibe con alivio. Analogías informa una mejora marginal de la imagen de Milei, hasta 38,9%, después de nueve meses de deterioro. Atlas también registra un avance de su imagen personal, de 35% a 38%, un indicador diferente de la aprobación del desempeño presidencial. D’Alessio muestra una mejora de 34% a 35% en su imagen positiva, aun cuando la evaluación de la gestión retrocede de 40% a 39%.
Las señales exigen una lectura cuidadosa: la imagen del Presidente y la valoración de su gobierno pueden moverse de manera distinta. Son variaciones que habrá que seguir antes de proclamar un cambio de tendencia. Para la Casa Rosada, la posibilidad de que el desgaste personal encuentre un freno ya ofrece un motivo para respirar.
Ese alivio político todavía debe traducirse en ingresos. En Analogías, 61,5% prioriza salarios y empleo, frente a 30,2% que elige la estabilidad de precios. La relación es de dos a uno. No significa que la inflación haya dejado de importar: indica que contenerla no resuelve, por sí solo, la falta de dinero. El Gobierno necesita que el orden macroeconómico tenga una traducción reconocible cuando se pagan las cuentas.
La actividad tampoco ofrece un guión cómodo. El FMI recortó de 3,5% a 2,1% su previsión de crecimiento argentino para 2026 y elevó su estimación de inflación. El miércoles se conocerá el EMAE de agosto, después de la caída mensual desestacionalizada de 2,9% registrada en julio. El dato permitirá evaluar si la economía empieza a recomponerse, sin confundir una variación mensual con el resultado acumulado del año.
El malestar, de todos modos, no tiene dueño electoral. Analogías ubica a un Peronismo Unido con 31,6% y a Milei con 30,9% en su escenario para 2027, con 21,4% que responde “no sabe”. La diferencia entre los dos primeros es insuficiente para proclamar un liderazgo estadístico. En otra pregunta, ante una eventual segunda vuelta, una alternativa de cambio obtiene 55% frente a 32,1% de continuidad de Milei. No es un balotaje entre candidatos identificados: desear otro gobierno no equivale a haber elegido quién debería encabezar.
También conviene mirar las identificaciones políticas. En el mismo relevamiento, 36,9% se define opositor y 22,9% oficialista; 40,2% responde “no sabe”. La polarización organiza buena parte de la oferta política, pero no agota las identificaciones de quienes deberán votar.
LEALTADES CON DOMICILIO PROPIO
La oposición tampoco ofrece una fotografía de “familia”. El Día de la Lealtad mostró la diáspora del peronismo: los cristinistas frente a San José 1111; Axel Kicillof en La Matanza con Verónica Magario y Fernando Espinoza; Máximo Kirchner en Chaco, junto a Jorge Capitanich. La CGT había hecho su conmemoración el viernes 16, en el salón Felipe Vallese. La unidad fue la consigna; el domicilio, una decisión de cada tribu.
Cristina Kirchner salió al balcón para saludar a la militancia, en una escena que pretendía resucitar a la liturgia peronista. Mientras sus seguidores piden por su libertad sin preguntar por el patrimonio, otros sectores construían sus propias escenas.
Kicillof celebró la lealtad con la mirada puesta más allá del conurbano. Se ofreció a recorrer el país y asumir las responsabilidades que vienen: una proyección presidencial que todavía evita la formalidad del lanzamiento. El Movimiento Derecho al Futuro le proporciona una estructura propia para esa expansión.
La construcción del MDF, en cualquier caso, le permite buscar mayor autonomía frente a La Cámpora y el Frente Renovador sin que eso pruebe una ruptura electoral decidida. Kicillof estuvo con sus colaboradores en el encuentro de Logística organizado por el Consejo Federal de Inversiones y habló de inversión pública y privada. Pidió “articulación”.
Máximo eligió Resistencia y el abrazo con Capitanich. Cuestionó los discursos vacíos y advirtió que juntar dirigentes no alcanza para construir unidad. Massa se movió por otro carril: el viernes por la tarde visitó a Cristina y al día siguiente difundió su llamado a la unidad. La palabra circula con facilidad; el acuerdo para darle contenido sigue pendiente.
La dirigencia vernácula también mira los procesos electorales de Brasil, Estados Unidos e Israel. La distancia entre el desgaste de un gobierno y las posibilidades de su oposición aparece con claridad en Brasil. Datafolha registra 35% de evaluación óptima o buena de la gestión de Lula y 41% mala o pésima. PoderData/Aya muestra al presidente y a Flávio Bolsonaro empatados con 47% de las intenciones de voto totales para la segunda vuelta. El rechazo a una gestión y la elección de su reemplazo siguen siendo preguntas diferentes.
DEL PRESUPUESTO AL VERANO
Para Milei, otra negociación decisiva será el Presupuesto 2027. Caputo proyecta un crecimiento de 4% y una inflación de 18%. El oficialismo apunta a obtener dictamen el 28 de octubre y llevarlo al recinto el 18 de noviembre: una hoja de ruta sujeta a acuerdos. Los gobernadores podrán ponerles cifras a sus reclamos por recursos, obras y previsibilidad. La disciplina fiscal seguirá llegando a la mesa acompañada por una calculadora política.
En medio de esa negociación, la visita del Papa a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre, agrega otra escena internacional, esta vez en casa. Después vendrán Navidad y las vacaciones. El consumo de fin de año y las posibilidades de descanso serán experiencias concretas sobre las que cada familia hará su balance antes de que la campaña absorba buena parte de la discusión pública.
El verano también pondrá a prueba la capacidad de prevención y respuesta del Estado. Los riesgos asociados con El Niño exigen que Nación, provincias y municipios coordinen el trabajo antes de que una contingencia convierta la previsión en urgencia. Sus efectos no serán iguales en todo el país y un pronóstico estacional no determina por sí solo dónde habrá una emergencia. La prevención también tiene presupuesto, aunque rara vez consiga los aplausos de una inauguración.
Milei viajará esta semana a España con otra vidriera internacional por delante. En la Argentina, el libreto seguirá sometido a las negociaciones del Congreso, las cuentas de los hogares y las ambiciones de quienes ya miran 2027. El jueves pasado alcanzó con las ausencias ajenas. Ahora el oficialismo necesita sumar apoyos propios.
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