NBA: El nuevo proyecto de Miami Heat se desmorona
Lleva 4 partidos perdidos. Antetokounmpo tuvo otro partido en altísimo nivel. la pregunta es si ¿con eso solo alcanza? Y a respuesta parece ser No.
Miami Heat parecía destinado a tener su primera noche festiva de esta temporada NBA. Los de Erik Spoelstra dominaban en casa a Dallas Mavericks, el público disfrutaba de jugadas espectaculares de Giannis Antetokounmpo y, tras tres derrotas en fila, la victoria parecía más que encaminada.
Sin embargo, de la mano de un enorme Cooper Flagg (12 puntos en el cuarto período y 29 en el partido), sumado a los problemas que sigue mostrando el ataque de Miami, los Mavericks fueron capaces de revertir la historia, imponerse por 113-109 como visitantes y dejar a los de la Florida con un alarmante 0-4.
Antetokounmpo tuvo otro partido en altísimo nivel, con 29 puntos y un triple-doble, pero Miami sigue sin encontrar segundas figuras confiables detrás del griego, fuera de un Davion Mitchell de sorpresivo inicio anotador.
En ese aspecto, está claro que la atención está puesta en el mal encaje que se está viendo entre Giannis y un Bam Adebayo que sencillamente no encuentra su lugar en el campo. Aquel jugador que consiguió 83 puntos en un partido de la 2025-2026 sumó apenas 8 unidades ante Dallas y ahora promedia 11.7 puntos en este inicio para el olvido. Su superposición ofensiva con Antetokounmpo es evidente y Spoelstra tendrá mucho trabajo para que en algún momento logren complementarse.
Claro que Adebayo no es el único problema. Klay Thompson, cuyo único justificativo en el quinteto titular es el tiro de tres puntos, ni siquiera ha podido anotar desde el perímetro más allá de un 33% de eficacia. Mientras que Andrew Wiggins continúa absolutamente divorciado de la red: lleva un 2 de 16 en triples luego de cuatro partidos.
Todo lo que podía salir mal para Miami, está saliendo mal. Y aunque llevamos menos de una semana de acción, las consecuencias de este inicio podrían ser más graves de lo pensado.
Miami se aferra a un 5% de ilusión
Hasta esta temporada, 151 equipos diferentes comenzaron el año con récord de 0-4. De esos 151 ejemplos, solo siete terminaron revirtiendo la campaña y consiguieron ganar al menos una serie de Playoffs, en lo que podría tomarse como el objetivo básico de Miami en esta 2026-2027, luego de su all-in por Antetokounmpo.
Entre esos siete equipos, ninguno fue campeón y solo dos alcanzaron las Finales. Los Knicks en 1951, terminaron la fase regular con marca de 36-30 y cayeron en la definición a siete juegos ante los Royals; junto a los SuperSonics de la 1977-1978 (ganaron 47 partidos en la fase regular y perdieron las Finales ante Washington, también en siete encuentros).
Fuera de esos dos casos, hay muy poco antecedente optimista para Miami, aunque uno es de la propia franquicia: en la 2003-2004 abrieron con marca de 0-7, pero acabaron con récord de 42-40 y ganaron una serie de Playoffs (Hornets) antes de ser eliminados por Indiana. Aquel fue el año de novato de Dwyane Wade y su explosión como una joven estrella fue lo que terminó salvando el año para los de la Florida. Hoy el Heat no tiene ese talento a desarrollar que pudiera ser capaz de modificar el rumbo.
Otros ejemplos son los recientes Lakers de la 2022-2023, quienes transformaron un 0-5 en un 43-39 y alcanzaron las Finales de la Conferencia Oeste; los Trail Blazers y los Knicks de la 1982-1982, capaces de transformar un 0-4 y un 0-7, respectivamente, en un avance a las Semifinales de Conferencia; como así también los Pistons de la 1961-1962, pasando de un 0-4 a una serie ganada en postemporada.
Si bien estos casos pueden prender una luz de ilusión para Miami, los números son contundentes: el 95% de los equipos (144 sobre 151) que arrancó tan mal una fase regular, terminó teniendo una campaña absolutamente intrascendente, en la mayoría de los casos sin siquiera avanzar a Playoffs.
La Conferencia Este luce mucho más pareja y dura que en años previos, por lo que una seguidilla de este tipo, por más tempranera que sea, puede ser determinante para complicar el futuro de Miami, incluso si encuentran soluciones para compensar lo mal que se está viendo el equipo en diferentes áreas. Las alarmas están encendidas en South Beach y con justa razón.
Juan Estevez
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