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Buenos Aires, 8 de noviembre (NA) -- Los clubes de barrio de la Argentina enfrentan una crisis severa. La suba de tarifas, la falta de pago de las cuotas sociales y la retracción del apoyo estatal confluyen en un estrangulamiento que compromete su funcionamiento cotidiano.

Aunque de sus canchas brotó el talento de ídolos mundiales como Juan Román Riquelme, Leandro Paredes, Fernando Redondo o Claudio Borghi, la realidad actual de estas instituciones deportivas es muy compleja. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, referentes del sector detallaron la difícil situación por la que atraviesan.

"Al igual que la mayoría de los clubes de barrio, estamos ante una situación que exige un esfuerzo permanente para sostener su funcionamiento. El valor de las tarifas de los servicios públicos, sumado al aumento de los costos de mantenimiento, insumos y funcionamiento general, hace que todo se haga muy cuesta arriba", explicó a NA Marcela Juárez, secretaria del Club Social y Sportivo Parque, del barrio porteño de Villa del Parque, un icónico espacio deportivo, reconocido por ser el semillero de grandes estrellas del fútbol.

"Tenemos la esperanza de que lo que viven hoy los clubes de barrio pueda cambiar porque cumplen un rol muy importante en la comunidad", continuó.

En esa línea, el coordinador de fútbol y secretario del club Sportivo Devoto, Sergio Pérez Barrera, señaló: "Nos recortamos en infraestructura, pintura y todo lo que tiene que ver con el crecimiento. Al mantenimiento grande lo tenemos pausado y estamos solamente atacando lo urgente con financiamiento propio. De hecho, a veces nosotros mismos ponemos la plata".



"El presupuesto que tenemos va destinado todo al gasto de mantenimiento y al pago de las facturas. Además, hay una morosidad más alta que de costumbre de gente que antes podía pagar y hoy no", añadió.

Asimismo, dijo que la mayoría de los papás tiene voluntad de abonar, pero que se les complica hacerlo en tiempo y forma: "Hay familias que dejan pasar un par de meses y después pagan todo junto. Muchos van juntando y luego abonan con algún trabajito extra".

Por su parte, Gabriel Santagata, presidente del Club Deportivo Giuffra, indicó: "Aumentó mucho la dificultad que tienen los papás y las mamás para pagar la cuota, así que decidimos incrementar la cantidad de becas. Nos vamos acercando a que casi la mitad de las personas que asisten a nuestro club no están en condiciones de pagar una cuota mínima".

"Vivimos una etapa similar a como eran los clubes hace 50 años. Estamos permanentemente haciendo lotería familiar, rifas y torneos solidarios para subsistir", completó.

De acuerdo con la última encuesta elaborada por la Unión Nacional de Clubes de Barrio (UNCB), realizada por 374 establecimientos deportivos de todo el país, el 49,5% de las entidades afirmó que su situación económica empeoró significativamente respecto al año pasado, mientras que un 41,7% sostuvo que se mantiene igual de compleja. En total, más del 91% de los clubes no evidencia mejoras en sus balances contables.



El principal factor de asfixia económica radica en los costos fijos de mantenimiento, principalmente las tarifas de energía eléctrica, gas y agua potable.

A raíz de las últimas actualizaciones tarifarias dictadas por el Gobierno nacional, las facturas del servicio eléctrico se duplicaron en apenas doce meses en diversas instituciones.

A esta problemática se le suma la caída drástica del financiamiento y apoyo externo. El Estado nacional recortó drásticamente el presupuesto históricamente asignado a los subsidios directos y programas deportivos.

Aunque persisten esfuerzos de reempadronamiento para la tarifa social y proyectos de alivio legislativo en ámbitos provinciales o municipales, los dirigentes advierten sobre las trabas burocráticas y el alcance limitado de estas medidas.


PARADOJA SOCIAL: MÁS SOCIOS, MENOS COBRO

La crisis socioeconómica generó un fenómeno contradictorio en los barrios. Frente a los incrementos en las cuotas de los gimnasios y los complejos de entrenamiento privado, cientos de familias migraron sus actividades recreativas hacia los clubes sociales.

Sin embargo, la acumulación de gastos en los hogares provocó un récord histórico de morosidad. Relevamientos recientes indican que el índice de mora en el pago de las cuotas sociales superó el 50%.

Ante esa disyuntiva familiar de recortar la actividad de los chicos para priorizar la alimentación, las comisiones directivas optaron de manera unánime por becar o sostener la participación de miles de niños y adolescentes en situaciones vulnerables.


UN SOSTENIMIENTO "A PULMÓN"

Para evitar el colapso absoluto, los clubes de barrio recurren de forma sistemática al trabajo voluntario de los vecinos, rifas, concesión precaria de espacios y donaciones de comerciantes locales.

En el conurbano bonaerense y en la Ciudad de Buenos Aires, donde se estima que alrededor del 70% de las instituciones operan por fuera del sistema federativo formal, ya se registra el recorte de bandas horarias de iluminación y la creación de "bolsones solidarios" de indumentaria y botines para que los niños puedan seguir con los entrenamientos.

Agencia NA